viernes, 15 de febrero de 2013

Memphis Grizzlies: Garras que hacen historia


Tennessee domina la NBA por primera vez en su historia. El estado del rock & roll, con Elvis como máximo exponente cuenta, orgulloso, con un equipo que domina el baloncesto desde lo alto de la Conferencia Oeste, codeándose con Spurs, Thunder o Clippers, y erigiéndose como un claro aspirante al campeonato. Ha dado un giro en muy poco tiempo, convirtiéndose, a base de trabajo, en uno de los mejores equipos de la NBA, y deleitando a los fans del baloncesto mundial con grandes victorias. Todo esto en un puñado de años desde su fundación, que muy poco tiene que ver, precisamente, con osos Grizzlie en el estado de Tennessee.

Fue en el año 1995 cuando los Grizzlies vieron la luz, en la lejana ciudad de Vancouver, en Canadá, ni más ni menos. Era un equipo joven que prometía, y llegaron justo a tiempo para engrasar la maquinaria. Tras un pobre balance de 15-67 en el primer año de competición, donde una de las pocas cosas que se pudo lograr fue la entrada de Bryant Reeves en el Segundo Quinteto de Rookies de la NBA gracias a sus más de 13 puntos y 7 rebotes por partido, llegó el laureado Draft de 1996. Allí, Vancouver escogió a Shareef Abdur-Rahim. Pero la cosa no funcionó. Tras 43 pasrtidos donde sólo habían ganado 8, los directivos dieron largas a Brian Winters, pasando a ser entrenador del equipo Stu Jackson, quien lo hizo incluso peor (6-33). El resultado fue llegar al final de la temporada con uno de los mejores rookies de la Liga y un balance de 18-64 que, a día de hoy, sigue siendo el peor de la historia de los Grizzlies. Abdur-Rahim promedió, como novato, 18,7 puntos y 6,94 rebotes por partido, siendo el máximo anotador y segundo máximo reboteador (por detrás de Brian Reeves) del equipo, y el mejor en rebotes ofensivos.

Los Grizzlies continuaron sufriendo. En la campaña 97-98, tras escoger en el Draft a un Anthony Daniels que salió como pudo para mejorar el «backcourt» con 7,8 puntos y 4,5 asistencias de media, el jugador más importante seguía siendo Abdur-Rahim, y el equipo seguía estancado en lo más profundo de la Conferencia Oeste.

No olvidemos que las tensiones entre jugadores y propietarios derivaron en el primer cierre patronal de la NBA. Muy parecida a la pasada campaña, la temporada 1998-1999 se redujo a 50 partidos y no tuvo All-Star Weekend. Vancouver tuvo un rookie «de lujo»: un joven Mike Bibby llegado desde la Universidad de Arizona. Bibby gozó de muchos minutos como titular, postulándose como uno de los mejores novatos del año gracias a un magnífico promedio de 13,2 puntos y 6,5 asistencias. Pero, por cuarta vez en cuatro años, los Grizzlies seguían abajo en la tabla, con un balance de 8-42 (16% de victorias).

Hacer un gran equipo de cero, de la nada, es un duro trabajo que lleva tiempo, pero si se hace bien, siempre da su recompensa. El problema de los Grizzlies es que han tenido que esperar más de la cuenta el resultado de su esfuerzo. En el 2000, Brian Hill fue despedido de su puesto de Head Coach en Vancouver, y Lionel Hollins ocupó su lugar hasta el final de la temporada, maquillando el resultado final a un triste 22-60. Al año siguiente, se contrató a Sidney Lowe, pero no pasó de 23 victorias. He aquí la historia de los Vancouver Grizzlies que, en 6 años, lograron un balance de 101-359.

En el año 2001, desde Vancouver se toma una drástica decisión. El equipo se movería de ciudad. Costaría imaginarnos hoy en día a Vancouver en la élite de la Liga... El destino, la ciudad de Memphis. Y he aquí los Memphis Grizzlies. El problema es que, aunque cambies de ubicación a un equipo, éste seguirá siendo el mismo. Lo único que supuso la mudanza de los Grizzlies fue un año más de contrato a Sidney Lowe, que no pudo hacer de los Grizzlies un equipo campeón. En 2003, tras un comienzo de 0-8, Lowe fue despedido y comenzó una época turbulenta en los banquillos de Memphis, que se prolongó hasta esta «época dorada» de los Grizzlies. Primero, Hubie Brown se sentó para lograr un genial 50-32 en la temporada 2003-04. Al año siguiente, Brown fue despedido, y llegó el turno de Mike Fratello, que metió a Memphis en los Playoffs en 2005 y 2006. En 2007, tras el despido de Fratello y que Tony Barone ocupase su lugar hasta final de temporada, le tocó probar a Marc Iavaroni. Nada...

La magia surge a partir de 2009. Iavaroni hizo un balance de 11-30 en la primera mitad de la temporada y, tras dos derrotas del equipo bajo las órdenes del interino Johnny Davis, llegó al banquillo Lionel Hollins. Éste había liderado a los Grizzlies sólo en 64 ocasiones, con un balance de menos del 30% de victorias, pero había sido el elegido para reemplazar a Iavaroni, por lo menos hasta final de temporada. Pero Hollins tenía, por suerte, un plan muy distinto para el equipo. En 2009, el equipo termina por enésima vez, fuera de los Playoffs. Pero desde la directiva se le da continuidad al proyecto de Hollins como entrenador, y no defrauda. En 2010, Memphis comenzó su ascenso, casi de manera exponencial, hasta ocupar las mejores posiciones en la Conferencia Oeste. Los jugadores, liderados por un joven Rudy Gay, ganaron 16 partidos más que la temporada anterior y, con un balance de 40-42, se quedaron a un paso de entrar de nuevo en Playoffs.

Hollins continuó entrenando con dureza a sus pupilos, preparándolos para la temporada 2011. El optimismo rebosaba, y todos, empezando por Rudy Gay (llegamos la al momento en que Gay firma su nuevo contrato por 80 millones) ven a los Grizzlies en la postemporada. El proyecto, que había surgido prácticamente de la nada, alcanzó su clímax en 2011, cuando el equipo terminó con 46 victorias, clasificándose octavos en la Conferencia Oeste y dando la sorpresa de la Primera Ronda al eliminar a los Spurs, el mejor equipo del Oeste.

Años más tarde, los Grizzlies, uno de los equipos «sufridores» en el campeonato, se sumerge, junto a las otras 29 franquicias, en el segundo Lockout de la NBA. el proyecto corre peligro. Tan sólo con que, por ejemplo, algún jugador como zach Randolph se marchase a China, Memphis tendría problemas para seguir adelante. Pero no. Ni Randolph, ni Gasol, ni Gay, ni Mayo. El núcleo de los Grizzlies afronta, con las garras bien afiladas, una temporada difícil. Ni pretemporada, ni liga de verano. Veteranos y novatos se vieron obligados a congeniar sobre la marcha el año pasado, en una temporada comprimida, con sólo 66 partidos de duración y varios partidos en dos, y hasta tres noches consecutivas. Pero la fuerza de Memphis ya está consagrada. En 2012 terminaron la temporada con un balance de 41-25 (62% de victorias), brindando a los fans y los medios de comunicación de todo el globo uno de los duelos más encarnizados de los últimos años en la postemporada. Perdieron 4-3 frente a los Clippers, pero, sin duda alguna, la temporada pasada ha sido de éxito en el FedEx Arena.

Los Grizzlies son uno de los equipos de la NBA más recientes, tras los Bobcats. Fundados en 1995, tienen la misma antigüedad que los Toronto Raptors, que siguen en esta temporada 2013, otro año más, hundidos en la tabla, como ocurrió antaño con los propios Grizzlies. Los Raptors, que han disfrutado del talento de Vince Carter en su mejor época, se quedaron hace ya tiempo en solitario, como únicos referentes de la NBA en Canadá. Toronto es el equipo más disonante de la competición. Canadienses y, con jugadores internacionales ocupando los roles importantes (el último, el rookie Jonas Valanciunas). Memphis tuvo en su plantel, recién drafteados, a jugadores como Kyle Lowry (casualmente, base titular de Toronto), Kendrick Perkins o Kevin Love; sin embargo, tomaron decisiones como Hasheem Thabeet (2º en 2009) que sin duda han sido malos caminos para la franquicia. Sin en lugar de Thabeet hubiesen optado por James Harden (elegido después por Oklahoma City), tendrían a un escolta campeón olímpico en Londres en lugar de Tony Allen. Pero quién sabe... Tal vez Memphis era sólo una posibilidad única de ocurriese tal y como ha sucedido. Y vale más estar agradecidos de tener a este grandísimo conjunto en el Oeste, que recordar lo que pudo haber sido y no fue. Los sueños no siempre son buenos, y tal vez si Vancouver tuviera equipo de baloncesto hoy día en la NBA, ocuparían el lugar que tienen ahora los Raptors...

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