jueves, 28 de febrero de 2013

East - West, el desenlace final

El domingo llegó el final del All-Star Game con el esperado partido de las estrellas, otro año más desde su debut en 1951. Los mejores jugadores de la Liga, que no defraudan, se juntaron en su cita anual de ocio y deporte para deleitar a los aficionados de todo el mundo y obtener su hueco en los informativos. Otro año más, Este y Oeste se enfrentan (por segunda ocaión en este All-Star Weekend) para determinar cuál de las dos conferencias es la vencedora.

La imagen global del partido, la más sonada, sirve de un claro ejemplo a lo que fue el nivel del partido: el tapón de Kobe a LeBron. Un bloque a un tiro en suspensión del MVP de la pasada temporada, y del All-Star de Houston en 2006. Kobe reafirmó de cara a los aficionados la “particular” elección de Jordan. Si bien “His Royal Airness” tuvo que tirar de anillos ante la duda, saltando a la prensa con titulares como “Jordan prefiere a Kobe”, Bryant, que parece rejuvenecer por momentos, terminó con 9 puntos, 8 asistencias y 4 rebotes. Durant, quien recibió el pase de Kobe tras el tapón propinado a James, quedó impresionado: “Fue un gran tapón. Nunca he visto una suspensión de un MVP taponada así. Fue realmente una gran jugada”. Jugada a parte, LeBron se marcó una gran noche, con 19 puntos (y menos de un 40% de efectividad en tiros de campo). El líder de la conferencia este no fue él sino, tal vez, Carmelo Anthony, con 26 puntos y 12 rebotes en 30 minutos de juego, seguido de Wade con un 10 de 13 en tiros de campo para finalizar con 21 puntos y 7 asistencias. Del trío de los “Beach Boys”, el peor fue Chris Bosh, que salió con varios “airballs” en la primera mitad.
Los ganadores fueron los jugadores de la Conferencia Oeste, que ya comenzaron fuerte con un parcial de 7-0 a su favor. Sus números, muy repartidos. Está Kobe, y su duelo personal con LeBron tras las declaraciones de “Air”. “Soy conocido por mi defensa. Soy bastante inteligente con mi defensa”, declaró “Black Mamba”. También estaban Kevin Durant (30 puntos, 6 rebotes) o Blake Griffin (con 19 puntos y un 9 de 11 en tiros de campo). Pero el gran triunfador de la noche fue, sin duda, Chris Paul con sus 20 puntos, 15 asistencias y 4 robos, que le valieron el premio de MVP del All-Star Game.
“Cuando estamos en la cancha, ¿no te gustaría hacer pases? Tienes a KD llenando uno de los lados, tienes a Blake, y a Kobe en la esquina. No hay nada como eso.”. Pese a la calidad de los bases de la Liga, tras las lesiones sufridas por Rose y Rondo (y excluyendo a bases jóvenes como Irving o Holiday y veteranos como Kidd o Nash), Paul se postula como uno de los mejores bases de la NBA, haciendo frente a rivales como el ya conocido Deron Williams.
Los jóvenes
Remarcado, se trata de un punto especial dentro del All-Star, y de la propia NBA: el relevo generacional. Los jugadores jóvenes con potencial tienen la capacidad de suplir o incluso superar la calidad impuesta por los “maestros” de antaño. Son ya varios los que han ido convirtiéndose en sensaciones noveles de la competición. Arriba de todo, jugadores como Kyrie Irving, que ha demostrado no agotarse tras dejar “perlas” en el partido de novatos el viernes, ser campeón triplista el sábado y firmar unos espectaculares 15 puntos y 4 asistencias el domingo. Junto a él jugadores como Jrue Holiday (6 puntos, 2 rebotes, 2 asistencias y 2 robos) tuvieron una más escasa participación en la Conferencia Este, mientras que en el Oeste los jóvenes más notables fueron Westbrook (14 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias) y los locales Harden (15 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias) y Jemery Lin (6 puntos, 2 rebotes, 2 robos).
Otro capítulo genial del All-Star marca de nuevo el ecuador de la temporada. Ahora, tocará esperar al año que viene, en el All-Star Weekend de Nueva Orleans, que celebró el último el pasado 2008.

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