miércoles, 29 de junio de 2011

GM 5, los Mavericks dan el golpe en las series

El quinto encuentro de las series, último disputado en el American Airlines Center de Dallas, fue el chili picante texano en el ardiente plato de Miami. Los Heat buscaban sacar ventaja a domicilio, para contar con un imponente público como local. Sin embargo, los pupilos de Rick Carlisle lo dieron todo en el encuentro, desde el mismo inicio del primer período de juego. Un Nowitzki espléndido, acompasado por Barea y un gran Terry saltando desde el banquillo dieron vuelo a los Mavericks. El alemán terminó con 29 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias, entre tanto que el 31 firmó 4 rebotes, 6 asistencias, 21 puntos y 3 triples convertidos de 5 intentos.

En el primer cuarto disputado, un comienzo muy apagado dio pie a una auténtica demostración de calidad por parte del equipo texano. Tras el 0-2 del comienzo, llegaron al primer tiempo muerto (de Miami) con el marcador indicando 13-6 a su favor. El mejor del cuarto inicial fue Jason Kidd, con 5 puntos, 1 rebote, 1 asistencia y 2 robos. Junto a él, Tyson Chandler anotó 9 puntos, 2 rebotes y 1 robo en sus 10:46 minutos, seguido de Dirk, que se quedó en 6 puntos. Con todo, Wade fue el máximo artificiero de Miami, que terminó el cuarto liderando 30-31 el marcador gracias a una rocambolesca canasta de Mario Chalmers sobre la bocina tras pase de Mike Miller.
El segundo cuarto del enfrentamiento fue favorable a Dallas, donde Nowitzki brilló gracias a sus 10 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia. Nowitzki disputó los 12 minutos del cuarto enteros, acompañado de Jason Terry, que en el período no superó los 7 puntos, 2 asistencias y 1 rebote. En el otro bando, los que más destacaron fueron Chris Bosh (9 puntos, 3 rebotes) y LeBron James (7 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia). Al descanso, los Mavericks lideraban el marcador.
La segunda mitad del encuentro recayó sobre Barea, Nowitzki y Terry para los locales (con un acumulado de 39 puntos entre el 3er y último período). Por parte de los Heat, el “Big Three” fue el más destacado, con Dwyane Wade (12 puntos, 5 asistencias, 2 rebotes, 2 robos, 1 tapón) muy por encima que sus compañeros (como en duelos anteriores). Con todo, Miami no se vino abajo, a pesar de la dependencia que sufría de Wade. El partido nos deleitó con un frenesí que se impuso por su propio peso, a partir de un punto de inflexión (a falta de 6 minutos y medio para el final). Tras un tiempo muerto de Miami, el conjunto de Florida salió al parquet con un plus de motivación, que pronto se vio reflejado en las estadísticas. Tras colocarse 5 puntos por debajo, el tiempo muerto despertó a los jugadores, que expusieron su calidad en un parcial de 9-0 en contra de Rick Carlisle y sus chicos. No obstante, una mala defensa dio pie a un triple de un solitario Terry que puso las tablas en el luminoso. El encuentro llegó a su fin en el mismo instante en que James (con su triple-doble final y todo) cometió una falta en ataque que no hacía sino continuar su retórica de fallos. Junto a ello, otro triple de Kidd ponía en serios apuros a Erik Spoelstra. Tras una nueva marcha de Bosh a los tiros libres, y por si no quedaba suficientemente claro el golpe que había propiciado Dallas en el partido, un triple de “Jet” Terry en la cara de el propio LeBron desencadenó el fracaso para los Heat. Estrés, nervios, y un tiempo insuficiente no permitieron a Miami Heat una remontada. La mala defensa exterior y la falta de consistencia en ataque impidieron a los Heat ganar el duelo.

GM 4, Dallas no da su brazo a torcer


 El cuarto partido de las series fue el primer asalto a la autoridad de los Heat. A pesar de que en NBA.com la encuesta pronosticaba una victoria para los Mavericks, la fama y el ego había puesto en el mapa a los Heat desde el mismo comienzo de la campaña. Colocar un empate a dos en la eliminatoria bajaría a la mitad el depósito de gas de LeBron, Wade y Bosh. El equipo texano había demostrado su segunda actuación de heroicidad para colocar las tablas en una serie que comenzaron perdiendo.

El encuentro se ha movido en un tono más curioso. Bosh firmó 24 puntos y 6 rebotes, Wade 32 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias, y James 8 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias. El equipo de Florida se basó, una vez más, en su “Big Three” de la temporada para obtener buenos resultados y una vez más, les ha salido bien. En mayor o menor medida, los ‘Heatles’ consiguieron cumplir con lo previsto, a pesar del 27 % de acierto en tiros de campo de LeBron, por ejemplo.
En otro orden de cosas, vimos un extraño renacer de Jordan en Nowitzki. Todos los aficionados al baloncesto sabemos qué es el llamado “partido de la gripe”, cuando “Air” se marchó hasta los 38 puntos, algo menos que la fiebre con la que jugó. Esta vez, sin embargo, era Nowtizki el sujeto de la acción. Una gripe fortuita en el alemán causaba mella para el partido en el jugador. Pero Dirk quería seguir dándolo todo en la Finales, y sabía de qué era capaz si se lo proponía. Nada más lejos de la realidad. El internacional terminó el partido con sensacionales cifras propias de su calidad; 21 puntos y 11 rebotes. Con el resfriado, lo que más afectado se ha visto ha sido la capacidad de lanzamiento, pues terminó con un 6 de 9 en tiros de campo. Con todo, una noche más ha logrado rendir en los tiros libres, con un 90 % de acierto (9 de 10).
El marcador se movía con un ir y venir de puntos por parte de ambas franquicias, que se mantenía siempre igualado, al más puro estilo “showtime” estadounidense. El encuentro pareció decantarse para Pat Riley cuando su equipo llegó a dominar de nueve puntos poco después de comenzar el cuarto período de juego, pero un tiempo muerto con Rick Carlisle solucionó el problema en el plantel tejano. A falta de 5 minutos para el final del partido, los Mavericks no sólo habían remontado la desventaja, sino que habían conseguido colocarse a la cabeza del encuentro, ventaja que mantuvieron hasta el final del duelo.
Durante dos minutos un duro intercambio de fallos mantuvo en vilo a los espectadores hasta el final del partido. Miami pudo resolver las cosas, pero no lo hizo. A Dallas lo mismo se le puede aplicar. Una vez llegados a los últimos segundos, y con el enfrentamiento todavía pendiente de resolución, Terry convirtió dos tiros libres. Faltaban 6 segundos para el final, y había colocado a los Mavs tres puntos arriba, casi tan arriba como el corazón de los aficionados a los Heat, que parecía salirse de su caja torácica. Un triple era la única opción. Tenían a Wade, Bosh y James. 6 segundos por delante, mucho tiempo para un dominador nato. Si bien el balón habría sido para Wade, el encargado de jugarse el último tiro de tres puntos resultó ser Mike Miller, que había entrado a la pista justo para ese instante (sustituyendo a Haslem). No pudo ser. El lanzamiento no entró, dando la victoria a los Mavericks y poniendo tablas en las eliminatorias. Otra vez sería para el conjunto de Florida.

viernes, 24 de junio de 2011

Shaquille nos dice adiós

Shaquille Rashaun O´Neal ha anunciado el pasado 4 de junio su retirada del baloncesto profesional, una fecha que sabíamos que se acercaba, pero no queríamos que llegara. “Diesel” deja atrás una de las mejores carreras de la historia en el deporte de los aros. Y su primer y segundo nombre significan «pequeño guerrero»...
Todo sucedió al más puro estilo «sueño americano». Su padrastro, destinado en Alemania, tuvo la suerte de recibir una visita de la Universidad de Louisiana State, que se encontraba de gira por aquel entonces. Aprovechando esto, en un momento determinado, Shaquille aprovechó la magnífica ocasión para acercarse al entrenador del conjunto universitario y explicarle sus problemas; «Me canso con facilidad, y tengo algunos problemas para machacar el aro». El técnico se disponía a responderle a la división en la que estuviese alistado, pero había algo con lo que no contaba... «Tengo 13 años, señor» dijo Shaq para que en entrenador reaccionara perplejo.
Más tarde, ya con previa amistad con el equipo, Shaquille se decantó por LSU para completar su ciclo universitario previo al paso a la NBA. Tras cuatro maravillosas temporadas, salió catapultado a la primera elección del Draft de 1992. Fue elegido en la primera posición por los Orlando Magic, franquicia recién creada, y le dio sus primeras glorias. En Orlando se formó como jugador profesional, donde realmente practicó, al máximo nivel, los fundamentos que ha mantenido todos estos años para ser dominante en la zona. Posteriormente, se marchó a los Lakers, donde ganó sus tres primeros campeonatos en forma de «three peat», junto a Phil Jackson y a Kobe Bryant, entre otros. Fue entonces su época de máximo esplendor baloncestístico, donde realmente salió en portada de revistas, y donde labró su fama como jugador. Lamentablemente, no todo es eterno, y un culebrón que arrasó Los Angeles le obligó a marcharse, a la vez que “Master Zen” sacaba a la luz un libro donde calificaba a Kobe como «imposible de entrenar». Shaq no había perdido calidad (aunque quizás le afectase algo más en el ámbito social), y fichó por Miami Heat, donde no hizo sino ganar un cuarto anillo, esta vez hombro a hombro con Dwyane Wade, y bajo la tutela de otro gran entrenador, pues si Jackson entrenó a Jordan, Pat Riley entrenó a Magic Johnson. Tras los cuatro anillos, tuvo que marcharse, fue cuando su carrera comenzó a toparse con dificultades. En los Suns con Nash y en los Cavs con LeBron no pudo hacer tanto como hubiera querido, y terminó en un tono discreto entre las filas del archirrival laker, los Boston Celtics.
Casi infinitos momentos inolvidables, que pasan desde las canciones que cantaba en el bus de los Lakers antes de los partidos de Playoffs, hasta la entrevista que hizo cuando estaba en Cleveland, donde enseñó su pie. Lo hemos visto competir contra diversos atletas en televisión, jugar bien al baloncesto, ser un personaje a seguir en las redes sociales, tocar el piano en su casa o cantarle una canción a Justin Bieber. De todas las combinaciones posibles, Shaq ha salido único e inimitable.
Por eso, hoy nos dice adiós una de las leyendas del baloncesto mundial que, por ende, deja un espacio en los corazones de los aficionados que los pósters no podrán llenar jamás. Por eso y por muchas otras cosas, Shaquille O´Neal merece una despedida con orgullo, tan digna como solo él se merece...

GM3, Dallas vuelve a ir por debajo

El tercer encuentro plasmó nuevas sensaciones en los jugadores. Siendo el primer duelo en la ciudad de Dallas, el American Airlines Center estaba a punto de estallar, con miles de aficionados vestidos de azul para hacer saltar por los aires las series.Dirk, Marion, Chandler, Barea… El equipo local quería dar un paso más en la lucha por el título, colocándose como dominador de las Finales, cosa que no ha podido suceder. No obstante, el encuentro, al igual que el resto de las Finales, ha sido altamente reñido.
Los Mavs dominaron el partido desde el comienzo, pero los chicos de Erik Spoelstra no permitían que los locales se escapasen.
Por parte del conjunto local, el mejor jugador del encuentro fue el alemán, que finalizó la noche con 34 puntos, 11 rebotes, 3 tapones y 1 asistencia, destacando con diferencia en el tercer cuarto (10 puntos, 5 rebotes). En contrapunto, el mejor del conjunto de Florida fue Dwyane Wade, que logró otro doble-doble, de 29 puntos y 11 rebotes, además de 3 asistencias.
Durante la primera mitad, fue el propio Wade quien nos deleitó con sus 19 puntos, 4 rebotes y 1 tapón. LeBron se quedó en 10 tantos de anotación y Bosh en 7. Nowitzki llevaba ya 10 puntos, acompasado con un 50 % de efectividad en tiros libres. También había alcanzado la decena Jason Terry. Miami lideraba de 5 en el marcador, tras un primer período que se decidió para los Heat, así como un segundo para los chicos de Mark Cuban.
En la segunda parte, más de Nowitzki, de Wade y de Bosh. Un tercer y un último cuarto que incrementaron las estadísticas. El pívot y el escolta del conjunto visitante conjuntaron 21 puntos y 7 rebotes. Para enfrentarse a ellos, el poder quedó plasmado en un casi omnisciente #41 que, demostrando la preparación adquirida a lo largo de su carrera, anotó más puntos él que el resto de jugadores juntos (24 de Dirk por 20 del resto de compañeros).
El tercer partido se iba acercando de cara a Miami en los 6 últimos minutos, cuando la (des)ventaja. Un pequeñísimo parcial a favor de los Mavs puso un -3 en su marcador. Entonces Spoelstra pidió un tiempo muerto, que desvió en un triple de Wade. Parecía que aquélla era la puntilla decisiva. Pero no. Tras un lanzamiento infructuoso por parte del escolta, Nowitzki aguantó el juego para su equipo hasta los instantes finales. Lamentablemente para el alemán, ya en las inmediaciones de la prórroga, Chris Bosh anotó un lanzamiento en suspensión (a falta de 39 segundos). El tiro final no pudo entrar. Otra vez sería para el jugador germano.

sábado, 11 de junio de 2011

Game 2, Dallas empata con valor

Con el pabellón a rebosar, todos estaban repletos de expectación por saber el resultado de los partidos en Miami, antes de partir camino de Dallas. Sin embargo, los Mavs demostraron por qué habían llegado tan lejos, dando un golpe de autoridad a domicilio, y poniendo las tablas en el marcador, antes de tomar el avión a Texas.
No fue un buen partido para los chicos de Rick Carlisle lo que, por otra parte, deja dudas abiertas. Los locales se fueron en los dos primeros períodos de juego con tablas, pero James (12 puntos y 5 rebotes), y especialmente Wade (21 puntos, 2 rebotes, 3 asistencias) marcaron la diferencia en la primera mitad.
En el tercer cuarto, ya comenzó a atisbarse la diferencia antes mencionada, a la que sumamos la actuación de Bosh (4 puntos, 3 rebotes y 1 robo en el cuarto), de manera que la efectividad de los Heat percía acercarles a la victoria.
Con esto, llegamos hasta el último cuarto de juego. A falta de algo más de 7 segundos Chris Bosh rompió la barrera de los 10 puntos de diferencia a favor de su equipo y, secundado por Wade (gracias a una autoritaria canasta de tres puntos), rompieron el encuentro. 15 puntos abajo y con 7 minutos de partido, los Heat sumaban un parcial amplio, que les había borrado del partido. Entonces, Miami se jugó dos infructuosos triples, y la capacidad reboteadora del conjunto dio pie a que los Mavs cambiasen las tornas, creando un nuevo parcial a su favor. Kidd «enchufó» de nuevo a Dallas, que comenzaba a inspirarse, cuando bajó a 6 puntos la diferencia tras convertir un triple.
Cuando nos adentramos en los momentos finales, y el equipo contrario está despertando para ajustar los números finales, lo que no se puede es agotar la posesión para terminar con tiros forzados. Ahí radica el principal fallo de LeBron, cuando se jugó a la desesperada don triples (que falló), y que dieron más esperanza, si cabe, a los rivales. Dallas puso las tablas, y Miami pidió un tiempo muerto. A falta de algo más de 30 segundos, fue cuando Wade tuvo el error de fallar un triple. Llegados hasta aquí, la NBA nos dio otra de sus dosis de «showtime», con triples de Nowitzki y, tras un tiempo muertos, de Chalmers (completamente solo). Con 24 segundos para el final y balón de Dallas, los Mavericks jugaron un final espléndido que puso su guinda en el pastel de Miami. A falta de 3 segundos para el final, Nowitzki encestó. No hubo nada que hacer después. Sin tiempos muertos, y de presión hasta las cejas, el último tiro se lo jugó Wade a la carrera.
«Nada que hacer». Los Mavericks habían asaltado la arena rival, con todo su público viéndolo en una pantalla gigante situada en el pabellón propio. Dallas sería un infierno cuando Miami Heat cruzase el umbral del American Airlines Center.

sábado, 4 de junio de 2011

The Finals, GM. 1 Miami comienza con todo

Los chicos de Florida supieron hacer gala de su calidad para disparar primero estas Finales, gracias a un pletórico LeBron James que, secundado por Wade, Bosh, Chalmers... logró su primera victoria en una fase final de los Playoffs (tras perder por 4-0 frente a los Spurs).
Los Mavs dieron un golpe en la mesa de los analistas cuando acabaron con las esperanzas de los Lakers en Semifinales de Conferencia. Lo mismo hicieron ante Oklahoma City para llegar a las Finales con un plus de motivación, ante los Heat, que les 'robaron' el campeonato en 2006. Sin embargo, no pudo ser. Durante el primer partido (en Miami), LeBron y compañía lo dieron todo opr los 23.000 aficionados que esperaban concurridos en el pabellón y apoyando a los suyos, salir de allí rebosantes de felicidad. James terminó el encuentro al borde del doble-doble gracias a sus 24 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias, además de dejarnos perlas como el buzzer-beater que consiguió al final del tercer cuarto. Apenas pudo descansar 3 minutos en todo el partido. Junto a él Wade, que descansó algo más, dio alegrías a 'sus' fans con 22 puntos (4 triples), 10 rebotes y 6 asistencias. A pesar de haber rendido más estadísticamente, LeBron se llevó el MVP del partido gracias a jugadas que, bien ejecutadas en momentos específicos, desmoralizaron a los pupilos de Carlisle. Además, Bosh se engalanó para obrar 19 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 1 tapón.
Hasta el comienzo del último cuarto, el partido se dispuso muy igualado. Dallas dominó bien el primer cuarto, pero movimientos, tales como respuestas a canastas de Chalmers desde la línea de tres puntos les impidieron a los de Texas salir al descanso con un marcador ampliamente favorable (únicamente 44-43 a favor de Dallas). El problema surgió cuando, en el tercer cuarto, 17 puntos conjuntos de Wade y LeBron, de 22 totales para su equipo, pusieron en apuros a los Mavericks, que se rezagaron ligeramente y pusieron en Nowitzki y Marion toda su valía. 4 arriba Miami.
En el último cuarto ya se desmoró Dallas que, en consecuencia, facilitó un poco las cosas para los Heat. Entre Wade, James, Bosh y Haslem (referentes del último período), se produjeron 22 puntos, mientras que sólo el alemán sacó adelante a su franquicia en el momento clave. Jugó 12 minutos, anotó 10 puntos, en en el mismo tiempo que Terry no hizo absolutamente nada (ambos jugaron el cuarto entero, y Terry falló tres lanzamientos de dos). Posiblemente, la jugada que marcó el resultado final haya sido el tapón de Wade, seguido por un triple del mismo, a falta de tres minutos para la consumación del encuentro.
El resumen es una victoria inicial para Miami que, con todo, no supone prácticamente nada en las series. Dallas perdió por poco, y no pierde posibilidades en la lucha por el título