viernes, 24 de junio de 2011

Shaquille nos dice adiós

Shaquille Rashaun O´Neal ha anunciado el pasado 4 de junio su retirada del baloncesto profesional, una fecha que sabíamos que se acercaba, pero no queríamos que llegara. “Diesel” deja atrás una de las mejores carreras de la historia en el deporte de los aros. Y su primer y segundo nombre significan «pequeño guerrero»...
Todo sucedió al más puro estilo «sueño americano». Su padrastro, destinado en Alemania, tuvo la suerte de recibir una visita de la Universidad de Louisiana State, que se encontraba de gira por aquel entonces. Aprovechando esto, en un momento determinado, Shaquille aprovechó la magnífica ocasión para acercarse al entrenador del conjunto universitario y explicarle sus problemas; «Me canso con facilidad, y tengo algunos problemas para machacar el aro». El técnico se disponía a responderle a la división en la que estuviese alistado, pero había algo con lo que no contaba... «Tengo 13 años, señor» dijo Shaq para que en entrenador reaccionara perplejo.
Más tarde, ya con previa amistad con el equipo, Shaquille se decantó por LSU para completar su ciclo universitario previo al paso a la NBA. Tras cuatro maravillosas temporadas, salió catapultado a la primera elección del Draft de 1992. Fue elegido en la primera posición por los Orlando Magic, franquicia recién creada, y le dio sus primeras glorias. En Orlando se formó como jugador profesional, donde realmente practicó, al máximo nivel, los fundamentos que ha mantenido todos estos años para ser dominante en la zona. Posteriormente, se marchó a los Lakers, donde ganó sus tres primeros campeonatos en forma de «three peat», junto a Phil Jackson y a Kobe Bryant, entre otros. Fue entonces su época de máximo esplendor baloncestístico, donde realmente salió en portada de revistas, y donde labró su fama como jugador. Lamentablemente, no todo es eterno, y un culebrón que arrasó Los Angeles le obligó a marcharse, a la vez que “Master Zen” sacaba a la luz un libro donde calificaba a Kobe como «imposible de entrenar». Shaq no había perdido calidad (aunque quizás le afectase algo más en el ámbito social), y fichó por Miami Heat, donde no hizo sino ganar un cuarto anillo, esta vez hombro a hombro con Dwyane Wade, y bajo la tutela de otro gran entrenador, pues si Jackson entrenó a Jordan, Pat Riley entrenó a Magic Johnson. Tras los cuatro anillos, tuvo que marcharse, fue cuando su carrera comenzó a toparse con dificultades. En los Suns con Nash y en los Cavs con LeBron no pudo hacer tanto como hubiera querido, y terminó en un tono discreto entre las filas del archirrival laker, los Boston Celtics.
Casi infinitos momentos inolvidables, que pasan desde las canciones que cantaba en el bus de los Lakers antes de los partidos de Playoffs, hasta la entrevista que hizo cuando estaba en Cleveland, donde enseñó su pie. Lo hemos visto competir contra diversos atletas en televisión, jugar bien al baloncesto, ser un personaje a seguir en las redes sociales, tocar el piano en su casa o cantarle una canción a Justin Bieber. De todas las combinaciones posibles, Shaq ha salido único e inimitable.
Por eso, hoy nos dice adiós una de las leyendas del baloncesto mundial que, por ende, deja un espacio en los corazones de los aficionados que los pósters no podrán llenar jamás. Por eso y por muchas otras cosas, Shaquille O´Neal merece una despedida con orgullo, tan digna como solo él se merece...

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