miércoles, 29 de junio de 2011

GM 4, Dallas no da su brazo a torcer


 El cuarto partido de las series fue el primer asalto a la autoridad de los Heat. A pesar de que en NBA.com la encuesta pronosticaba una victoria para los Mavericks, la fama y el ego había puesto en el mapa a los Heat desde el mismo comienzo de la campaña. Colocar un empate a dos en la eliminatoria bajaría a la mitad el depósito de gas de LeBron, Wade y Bosh. El equipo texano había demostrado su segunda actuación de heroicidad para colocar las tablas en una serie que comenzaron perdiendo.

El encuentro se ha movido en un tono más curioso. Bosh firmó 24 puntos y 6 rebotes, Wade 32 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias, y James 8 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias. El equipo de Florida se basó, una vez más, en su “Big Three” de la temporada para obtener buenos resultados y una vez más, les ha salido bien. En mayor o menor medida, los ‘Heatles’ consiguieron cumplir con lo previsto, a pesar del 27 % de acierto en tiros de campo de LeBron, por ejemplo.
En otro orden de cosas, vimos un extraño renacer de Jordan en Nowitzki. Todos los aficionados al baloncesto sabemos qué es el llamado “partido de la gripe”, cuando “Air” se marchó hasta los 38 puntos, algo menos que la fiebre con la que jugó. Esta vez, sin embargo, era Nowtizki el sujeto de la acción. Una gripe fortuita en el alemán causaba mella para el partido en el jugador. Pero Dirk quería seguir dándolo todo en la Finales, y sabía de qué era capaz si se lo proponía. Nada más lejos de la realidad. El internacional terminó el partido con sensacionales cifras propias de su calidad; 21 puntos y 11 rebotes. Con el resfriado, lo que más afectado se ha visto ha sido la capacidad de lanzamiento, pues terminó con un 6 de 9 en tiros de campo. Con todo, una noche más ha logrado rendir en los tiros libres, con un 90 % de acierto (9 de 10).
El marcador se movía con un ir y venir de puntos por parte de ambas franquicias, que se mantenía siempre igualado, al más puro estilo “showtime” estadounidense. El encuentro pareció decantarse para Pat Riley cuando su equipo llegó a dominar de nueve puntos poco después de comenzar el cuarto período de juego, pero un tiempo muerto con Rick Carlisle solucionó el problema en el plantel tejano. A falta de 5 minutos para el final del partido, los Mavericks no sólo habían remontado la desventaja, sino que habían conseguido colocarse a la cabeza del encuentro, ventaja que mantuvieron hasta el final del duelo.
Durante dos minutos un duro intercambio de fallos mantuvo en vilo a los espectadores hasta el final del partido. Miami pudo resolver las cosas, pero no lo hizo. A Dallas lo mismo se le puede aplicar. Una vez llegados a los últimos segundos, y con el enfrentamiento todavía pendiente de resolución, Terry convirtió dos tiros libres. Faltaban 6 segundos para el final, y había colocado a los Mavs tres puntos arriba, casi tan arriba como el corazón de los aficionados a los Heat, que parecía salirse de su caja torácica. Un triple era la única opción. Tenían a Wade, Bosh y James. 6 segundos por delante, mucho tiempo para un dominador nato. Si bien el balón habría sido para Wade, el encargado de jugarse el último tiro de tres puntos resultó ser Mike Miller, que había entrado a la pista justo para ese instante (sustituyendo a Haslem). No pudo ser. El lanzamiento no entró, dando la victoria a los Mavericks y poniendo tablas en las eliminatorias. Otra vez sería para el conjunto de Florida.

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