sábado, 11 de junio de 2011

Game 2, Dallas empata con valor

Con el pabellón a rebosar, todos estaban repletos de expectación por saber el resultado de los partidos en Miami, antes de partir camino de Dallas. Sin embargo, los Mavs demostraron por qué habían llegado tan lejos, dando un golpe de autoridad a domicilio, y poniendo las tablas en el marcador, antes de tomar el avión a Texas.
No fue un buen partido para los chicos de Rick Carlisle lo que, por otra parte, deja dudas abiertas. Los locales se fueron en los dos primeros períodos de juego con tablas, pero James (12 puntos y 5 rebotes), y especialmente Wade (21 puntos, 2 rebotes, 3 asistencias) marcaron la diferencia en la primera mitad.
En el tercer cuarto, ya comenzó a atisbarse la diferencia antes mencionada, a la que sumamos la actuación de Bosh (4 puntos, 3 rebotes y 1 robo en el cuarto), de manera que la efectividad de los Heat percía acercarles a la victoria.
Con esto, llegamos hasta el último cuarto de juego. A falta de algo más de 7 segundos Chris Bosh rompió la barrera de los 10 puntos de diferencia a favor de su equipo y, secundado por Wade (gracias a una autoritaria canasta de tres puntos), rompieron el encuentro. 15 puntos abajo y con 7 minutos de partido, los Heat sumaban un parcial amplio, que les había borrado del partido. Entonces, Miami se jugó dos infructuosos triples, y la capacidad reboteadora del conjunto dio pie a que los Mavs cambiasen las tornas, creando un nuevo parcial a su favor. Kidd «enchufó» de nuevo a Dallas, que comenzaba a inspirarse, cuando bajó a 6 puntos la diferencia tras convertir un triple.
Cuando nos adentramos en los momentos finales, y el equipo contrario está despertando para ajustar los números finales, lo que no se puede es agotar la posesión para terminar con tiros forzados. Ahí radica el principal fallo de LeBron, cuando se jugó a la desesperada don triples (que falló), y que dieron más esperanza, si cabe, a los rivales. Dallas puso las tablas, y Miami pidió un tiempo muerto. A falta de algo más de 30 segundos, fue cuando Wade tuvo el error de fallar un triple. Llegados hasta aquí, la NBA nos dio otra de sus dosis de «showtime», con triples de Nowitzki y, tras un tiempo muertos, de Chalmers (completamente solo). Con 24 segundos para el final y balón de Dallas, los Mavericks jugaron un final espléndido que puso su guinda en el pastel de Miami. A falta de 3 segundos para el final, Nowitzki encestó. No hubo nada que hacer después. Sin tiempos muertos, y de presión hasta las cejas, el último tiro se lo jugó Wade a la carrera.
«Nada que hacer». Los Mavericks habían asaltado la arena rival, con todo su público viéndolo en una pantalla gigante situada en el pabellón propio. Dallas sería un infierno cuando Miami Heat cruzase el umbral del American Airlines Center.

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