viernes, 3 de septiembre de 2010

Bajas posiciones, pero esperanza bajo el ala

John Stockton es uno de los mayores robos de la historia del Draft
Si hay algo de la NBA que la identifique con los shows sorprendentes de los que hace gala son los 'robos' del Draft, aquellos jugadores que son infravalorados, y que soprenden en la gran Liga. Muchas estrellas de la Liga, tanto de la actualidad como de tiempos pasados, han sufrido este problema en su carrera. Uno de ellos es el argentino Manu Ginóbili, pilar del 'Big-Three' de los Spurs (Ginóbili, Duncan y Parker, otro robo). Cuenta con tres campeonatos de la NBA, a pesar de haber sido escogido antepenúltimo, 57º del Draft de 1999. El gran 'Agent Zero' pasó de último en la primera ronda del Draft de 2001, a abandonar a su primer franquicia, los Golden State Warriors, y recalar finalmente como estrella de los Wizards. Carlos Boozer (34º), Tony Parker (28º), Rajon Rondo (21º) o Steve Nash (15º), todos ellos han sido escogidos por detrás del siempre sonado 'top ten' del Draft, y todos ellos desempeñan un gran papel en su equipo (excepto Boozer, pendiente de estreno con su nuevo conjunto, Chicago Bulls.
Son los numerosos robos los que inyectan esperanzas a franquicias que no tuvieron grandes posiciones para la noche de 'picks'. Muchos se limitan este año a basar sus convicciones para la próxima campaña en el número 1, John Wall, que llega desde los Wildcats de Kentucky batiendo récords; Evan Turner, como joven con un rol de mucho juego en el proyecto de reformas de 'Sixersville' o Derrick Favors, la esperanza joven del resurgir para unos Nets dolorosamente lacerados por las derrotas la pasada campaña. Tanto estrellas como tristes fiascos (siendo el más claro Kwame Brown, primera elección de 2001) pasaron por la primera posición (si bien es cierto que Wall apunta visiblemente a lo primero), segunda, o tercera; como el caso de Michael, 'Air', que llegó desde North Carolina para caer en la tercera posición del Draft.
Así ocurrió en un particular caso que terminó por costarle el puesto a un General Manager. Se trata del propio Kobe Bryant, de los Lakers, y posiblemente el mejor jugador del mundo hoy en día. No para de ganar, y su hambre de títulos no escasea. Ya va una mano completa, cinco anillos, y 12 nombramientos al 'All-Star' Game. Fue MVP del 'All.Star', así como de la temporada regular. Y no sólo de premios vive Bryant. 'Buzzer-beater' por naturaleza, también tiene el récord de puntos en un partido de un jugador en activo (bueno y sólo por detrás del imparable Chamberlain en lo que a la historia de la Liga se refiere). 81 puntos clavó en un partido. Lo quieren posicionar como sucesor de Jordan en la Liga, por sus mates y su prematuro campeonato en dicho apartado en el 'All-Star' Weekend con sólo 18 años; por sus triples o por su liderazgo. Superó ya al 'Hall of famer' John Stockton, que también canta como gran robo de la historia NBA. Sin embargo, hay un punto de 'no retorno' en la comparación Kobe-Michael, porque Kobe tiene algo que Michael nunca saboreó con su llegada a la Liga. Kobe tiene el 'factor sorpresa'.

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